Silencio
Grito. Al menos lo intento, pero mi garganta no emana sonido alguno. Chillo en silencio bajo la oscuridad de este rincón que he encontrado entre la multitud. Escondido a plena vista, haciendo ruido de forma sigilosa y odiando con una sonrisa. Las horas pasan dentro de esta espiral de sentimientos que, poco a poco, cubren mi corazón, apretándolo tanto que parece que en cualquier momento se va a hacer añicos, pero sigo en silencio. Miro las caras de la gente que pasa a mi alrededor, sin siquiera notar mi presencia, pero no tienen expresión ninguna, nada de brillo o vida. Me acerco al espejo para simplemente no reconocerme y tocar su fría superficie sin que mi reflejo me haga caso, permaneciendo impasible a las acciones que debería replicar. Mis recuerdos desaparecen y cada vez veo menos todo lo que antes era transparente. Cada vez grito con menos intensidad, haciendo que el silencio se escuche aún menos. Las líneas curvas se vuelven rectas, pierden ese dinamismo que conseguí...